. . .
  • C/ Jardines, 3 - Nuevo Baztán - Madrid
  • 647 733 827

LA PARTE HUMANA DE AEQUILIBRIUM – por Lady Chrysaetos

Son las 7:30 de la mañana,…empieza un nuevo día de marcajes, Enrique con el coche oficial va recogiendo a los voluntarios miembros del equipo, limpitos, con ganas, mucha crema de protección solar, desayunados, agua fresquita en las mochilas y móviles cargados de batería. Las previsiones según el optimista de Enrique es que hoy a las 22:00 horas estaremos cenando todos juntos cerca de nuestra casa para hacer el balance del día y organizarnos para el día siguiente. Son 15 días sin descanso,…el rango de edad de los pollos no lo permite. Llegamos a nuestro primer destino 2 horas después, ya un puñado de km hechos. Nos esperan técnicos de la Administración y los escaladores de esa zona. Aun tardamos casi una hora más en llegar cerca del nido por caminos polvorientos consecuencia de la sequía de este año. Esta vez no tenemos que andar mucho. Los hombros lo agradecen después de varios días de llevar el equipo de aquí para allá.

Empieza a subir la temperatura, ya seguro que hay más de 30 grados. Cada uno se pone a lo suyo…me encanta este baile organizado. Escaladores a trazar la mejor estrategia y a montar cuerdas, Técnicos y equipo de filmación se colocan a distancia para poder dirigir las labores de los que descienden y vigilar los pollos, Javi y yo a montar nuestro despliegue de artilugios para el anillado de los pollos con el orden más preciso que las condiciones del terreno nos permiten, Enrique vigila que todo esté en orden, ayuda aquí y allá y revisa el funcionamiento de la cámara de fototrampeo, el acople adecuado y va consensuando con los escaladores dónde sería un buen sitio. Colocarla no es fácil, hay que tomar imágenes previas, evaluar el encuadre, distancias, posible zona de entrada de los adultos… Empieza lo maravilloso de las labores de campo, y es que nunca es previsible lo que puede pasar. La piedra donde los escaladores van anclándose devora las brocas y se les complica el descenso. Al llegar al nido hay 3 pollos, y no 2 como parecía en las labores de seguimiento. Gran sorpresa para todos, porque además están en un estado magnífico. Miro el reloj…ya vamos con retraso sobre el plan. El sol nos gana la batalla, conseguimos que los pollos se manejen a la sombra pero con el último nosotros ya no lo estamos. Nos caen las gotas de sudor de la frente. Ya más de 35 grados. Aun peor para los que están colgados en la pared.

Volvemos a los coches casi 2 horas después de lo previsto. Los hombros y brazos empiezan a escocer. Hemos acabado las existencias de agua fría. No hay tiempo de parar a comer porque nos están esperando en otra provincia dentro de 1 hora. Hay que avisarles que vamos con retraso. De camino se compra más agua fresca, bocatas y con asco nos damos más crema solar sobre la piel ya pringosa. Otro puñado de km… y son las 18 de la tarde. Esta vez sí que hay que andar… y por una zona arada que pone a prueba la resistencia de los tobillos…cada vez se recoge antes las siembras y se levanta el terreno…un crimen para los ciclos de muchas especies. Mismo baile, nuevas sorpresas imposibles de prever. Levanto la mirada y me ajusto las gafas de sol y veo la curiosa procesión dirigirse al nido. Estoy maravillada y feliz de poder participar en ello. Deseo tener ya a los pollos cerca. Son las 21:30, estamos recogiendo en el coche: cuerdas, equipos, etiquetando bolsas de muestras,…hay que dejar todo listo para el día siguiente. Estamos a 200 km de casa. Cuesta hasta subir al coche. Hay bostezos y los móviles quedaron sin batería, casi como nosotros. Nos reímos cuando Enrique dice, mañana sí que sí cenamos sentados y a una hora prudencial porque hoy son las 23:00 y acabamos de parar en una gasolinera a comprar refrescos y unas patatas fritas y así mitigar un poco la hora que aún nos queda de vuelta. Pongo música…vaya, vaya…suena el “Despacito”…y sí,…no podemos evitarlo y nos convertimos en la versión española de la parodia. Lo tengo grabado…pero esto es un secreto. Aequilibrium pasito a pasito.